DIANA CADAVID-LAURA ESTRADA
ABRIL 29 DE 2009
FUENTES: Agencia periodística de Mercosur, ELMEXICANO.COM, Secretaria de Relaciones Exteriores de México, Le Monde Diplomatique.
El Grupo de Río surgió en enero de 1983, mediante la Declaración de Río de Janeiro, suscrita por los gobiernos de Colombia, México, Panamá, Perú y Venezuela, como un sistema o grupo de acción conjunta para promover la paz en Centroamérica, especialmente frente a los conflictos armados en El Salvador, Nicaragua y Guatemala, que amenazaban con desestabilizar toda la región.
El grupo se reunió por primera vez en la Isla de Contadora (Panamá) en 1983 y llamó la atención sobre los conflictos centroamericanos. Asimismo, también presionó para una atenuación de la presencia militar de Estados Unidos en el área.
En julio de 1985, en Lima, los gobiernos de Argentina, Brasil, Perú y Uruguay anunciaron la creación del Grupo de Apoyo a Contadora o Grupo de Lima. Ambos grupos de países juntos fueron conocidos como el Grupo de los Ocho. Luego en 1986 este grupo se suscribe a la Declaración de Río de Janeiro mediante la cual se crea el mecanismo permanente de consulta y concertación política de América Latina y el Caribe. Fue a partir de 1990, que el Grupo de los Ocho adoptó el nombre de Grupo de Río y desde ese año diferentes países de la región se han convertido en integrantes.
| Orden cronológico de admisión de los países integrantes del Grupo de Río | ||||
| 1986 | 1990 | 2000 | 2005 | 2008 |
| Guyana | ||||
| El Salvador | | Haití | ||
| CARICOM* | | Cuba | ||
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| * La representación de la Comunidad del Caribe (CARICOM) se realiza en forma rotativa. | ||||
El Grupo de Río tiene tres niveles de diálogo:
· Jefes de Estado y de Gobierno: se reúnen una vez al año.
· Ministros de Relaciones Exteriores: se reúnen previamente a la celebración de las reuniones de Jefes de Estado y de Gobierno. En el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas y de manera extraordinaria cuando se requiera.
· Coordinadores Nacionales: se reúnen, por lo menos, tres veces al año en sesiones ordinarias. Son los encargados de plantear la posición de sus respectivos países ante el Grupo de Río así como de la negociación técnica de los documentos que adopta el Grupo.
Reuniones de Jefes de Estado y de Gobierno del Grupo de RÍO:
| Cumbre | Año | Ciudad | País Sede |
| I | 1987 | ||
| II | 1988 | ||
| III | 1989 | ||
| IV | 1990 | ||
| V | 1991 | ||
| VI | 1992 | ||
| VII | 1993 | ||
| VIII | 1994 | ||
| IX | 1995 | ||
| X | 1996 | ||
| XI | 1997 | ||
| XII | 1998 | ||
| XIII | 1999 | ||
| XIV | 2000 | ||
| XV | 2001 | ||
| XVI | 2002 | ||
| XVII | 2003 | ||
| XVIII | 2004 | ||
| XIX | 2007 | ||
| 2008 | |||
| XXI | 2009 |
*En el 2005 y 2006 no hubo un encuentro formal de los Jefes de Estado y de Gobierno.
A lo largo de su existencia el Grupo ha analizado diversos temas de interés para los países de la región de los cuales se destacan: fortalecimiento de la democracia, Derechos Humanos, lucha contra la pobreza y el hambre, financiación para el desarrollo, cooperación internacional y prevención y atención de desastres naturales, tecnologías de la información y de las comunicaciones, desarrollo sostenible y el fortalecimiento del multilateralismo.
Este último tema, en especial el fortalecimiento de la ONU, ha estado incluido dentro de las prioridades de la agenda del Grupo de Río. En 1997 por medio de la "Declaración sobre el fortalecimiento de las Naciones Unidas y la Reforma del Consejo de Seguridad" , se acordó que por su tradición jurídica y contribución a la causa de la paz, la región de América Latina y el Caribe debe estar contemplada en cualquier ampliación del Consejo de Seguridad. Esto aumenta las posibilidades que Brasil, mejor candidato para ocupar este lugar, sea incluido en el consejo de los 5 poderosos, sobretodo cuando actualmente se reconoce como una potencia emergente, única de Latinoamérica y el Caribe.
Recientemente se habla del G-Rio como un sistema eficaz de representación de todos los países Latinoamericanos y del Caribe, que ha permitido avanzar en la aspiración regional de tener una unidad real, formal, sobre bases políticas, sociales y culturales que den a América Latina su propia identidad. Y como algunos líderes lo han sugerido este organismo puede llegar a constituirse en una nueva alternativa a la OEA, sobretodo porque se incluye a Cuba. “Nos encaminamos a formar una organización o una unión que ya no sólo se reúna en un esquema de cumbres, sino que nos organicemos con nuestras propias reglas, una unidad real formal sobre bases sociales, políticas y económicas”, dijo el presidente mexicano Felipe Calderón durante la llamada “Combocumbres” realizada el año pasado en Brasil.
El G-Río aparece como una nueva organización, mucho más incluyente e integral, que además responde a los intereses particulares de la región.
Con la última Cumbre, realizada en Santo Domingo, se pudieron registrar experiencias y resultados de potencial trascendencia para el futuro. Latinoamérica le demostró al mundo que no necesita de la intervención extra-regional para solucionar sus problemas, y que, en unas cuantas horas, la crisis inmediata (Colombia vs. Ecuador y Venezuela) terminara con los abrazos de los Presidentes más involucrados, entre los aplausos de los demás, y así quedara por organizarse el manejo diplomático de los problemas que subsisten.
América Latina es la única región del mundo que no posee una organización regional propia y exclusiva y, para ser reconocida como un interlocutor idóneo, autónomo y respetado por la comunidad internacional, se necesita tenerla. Europa cuenta con la Unión Europea, los países africanos son prácticamente todos miembros de la Unión Africana y los países asiáticos forman parte de la Liga Árabes de la Conferencia de Países Islámicos. Estados Unidos, Rusia, China e India son casi continentes que se bastan a sí mismos y, pese a su ubicación asiática, Australia, Nueva Zelanda y Japón pertenecen a la estructura occidental de poder.
Con la buena experiencia de la pasada Cumbre, Latinoamérica parece haber empezado a encontrar el camino, porque, si bien, por definición un grupo no puede ser el foro representativo de una región, una estructura regional debe responder a las realidades del poder y por esto, el G- Río y los países latinoamericanos que lo integran deben ser el eje de esa estructura y la viga maestra de su equilibrio y su fortaleza.
La reconfortante visión de la cumbre de Santo Domingo y las educativas experiencias de la actualidad están despertando en los liderazgos latinoamericanos la voluntad de dotar a la región de mecanismos propios, permanentes e institucionales que permitan conciliar y afianzar las seguridades nacionales y la seguridad regional, y preservar a la región tanto de intervenciones ajenas como de divisiones que pueden resultar suicidas.
Si bien el Grupo de Río no tiene las características y requisitos formales de una organización regional plenamente representativa, hoy en día es el único foro de concertación exclusivamente latinoamericano de que dispone hoy América Latina y el Caribe, que puede y debe ir evolucionando hacia el objetivo final del foro regional, consolidando y perfeccionando sus mecanismos de acción para poder actuar ante los problemas y previendo otras situaciones que puedan originarse en la región.
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